Vivimos tiempos heridos por la guerra y el sufrimiento, aquí y en todo el mundo. Ante esto, muchas personas hemos caminado estas semanas por la paz, recordando que otro camino es posible.
Desde la práctica zen, sabemos que la paz no es sólo un horizonte: nace en cada respiro consciente, en cada gesto atento, en cada corazón que decide no alimentar la violencia.
Con este espíritu —sencillo, pero activo— os invitamos ahora a compartir unos minutos de silencio y meditación por la paz.
Quizás, hoy, no podemos cambiarlo todo, pero sí podemos elegir: no normalizar el odio, no callar ante la violencia, no dejar de cuidar la vida...